miércoles, 20 de julio de 2011

TEORÍAS BÁSICAS DE LA ADMINISTRACIÓN: CIENTÍFICA

Existen básicamente dos teorías generales para la administración, la teoría científica y la teoría clásica. A continuación, hablaré un poco acerca de la teoría científica de la administración
La teoría científica fue fundada por Frederick Winslow Taylor (1856 – 1915). Taylor siempre fue un hombre dedicado y trabajador, esto lo demuestra el ascenso en su primer trabajo  (de jornalero a ingeniero jefe) en un transcurso de tan solo 6 años. En la teoría de la administración científica, se dice que el objetivo de la administración “ha de ser asegurar la máxima prosperidad para el patrón, junto con la máxima prosperidad para cada uno de los empleados” (Taylor, Fayol; 2003; 21)
Además de asegurar la máxima prosperidad para el empleado y el patrono, la idea principal de la administración científica consistió en la optimización de la eficiencia de los trabajadores, esto mediante el mejoramiento de las condiciones internas de trabajo y la eliminación de los tiempos innecesarios o tiempos de “holgazanería”.  Le necesidad de optimizar la eficiencia de los trabajadores surgió debido a que, Taylor logró notar que el rendimiento que los trabajadores daban en su jornada laboral, no era el máximo rendimiento que ellos podrían dar en su tiempo productivo.
Este poco rendimiento se debió, según Taylor a dos razones básicamente: la primera es el pensamiento erróneo de los trabajadores,  consistente en que si ellos trabajan más, en poco tiempo, su trabajo va a ser poco útil debido a que la eficiencia general de los trabajadores es mejor, es decir, creen que si trabajar mejor, no los van a necesitar en un futuro por lo que perderían sus trabajos.  Y la segunda, es el deficiente sistema administrativo que se manejaba en las empresas.
Una de las principales modificaciones dada en la administración científica fue el cambio de la relación patrón-empleado. Esta mejoró substancialmente, dando a entender a los directivos, que la motivación de los trabajadores, los llevaba a realizar un mejor trabajo. Esta motivación era proporcionada por el patrón a los trabajadores, dándole un aire de ayudante en vez de jefe. Lo anterior creó una ola de cambios en el comportamiento de los patrones, dando como consecuencia, un mejoramiento significativo de la eficiencia general de las empresas. 


Referencias:
Taylor. Principios de la administración científica. 1a edición: Bogotá. Edigrama, 2003. ISBN 958-8211-01-4

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